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dimecres, 23 d’abril del 2008

bodhidharma

Hui-k'o pidió a Bodhidharma un y otra vez que lo instruyera, pero siempre era rechazado. Sin embargo, continuó sentado meditando fuera de la caverna esperando pacientemente en la nieve con la esperanza de que Bodhidharma por último cediera. Desesperado, al final se cortó su brazo izquierdo y se lo presentó a Bodhidharma como testimonio de su angustiada sinceridad. Entonces Bodhidharma por fin le preguntó qué quería.
- No tengo paz en mi espíritu -dijo Hui-k'o-. Te ruego que lo pacifiques.
- Trae tu espíritu aquí y ponlo ante mí -replicó Bodhidharma- y te lo apaciguaré.
- Pero cuando busco mi espíritu no lo encuentro -dijo hui-k'o-.
- Ahí tienes -replicó en seguida Bodhidharma-. Ya he apaciguado tu espíritu.

En ese momento Hui-k'o experimentó su despertar.

El camino del zen, Alan Watts

dimarts, 5 de febrer del 2008

Shunryu Suzuki


Control: La manera de controlar una oveja o una vaca es darles una extensa pradera.

Vivir en la esfera del Buda significa morir como seres pequeños momento de momento en momento. Cuando se pierde el equilibrio morimos, pero al mismo tiempo nos desarrollamos, crecemos. Todo lo que abarca la vista está cambiando, perdiendo el equilibrio. La razón de que todo parezca hermoso es el desequilibrio, pero su plano de fondo está siempre en perfecto armonía. Así es como todo existe en la esfera de la naturaleza del Buda, perdiendo su equilibrio en un fondo de perfecto equilibrio. Por lo tanto, cuando uno ve las cosas sin percibir el fondo de la naturaleza del Buda, todo parece tener forma de sufrimiento. Mas cuando se comprende el fondo de la existencia, uno se da cuenta de que el mismo sufrimiento es nuestra forma de vivir, de prolongar la vida. Por eso, en el Zen recalcamos a veces el desequilibrio o desorden de la vida.

Cuando lo que se desea es lograr una calma perfecta en el zazén, uno no debe dejarse perturbar por las diversas imágenes que le pasan por la imaginación. Hay que dejarlas venir y dejarlas pasar. Así estarán bajo control.

Mente zen, mente de principiante, Shunryu Suzuki